En el año de 1959 llega a Matachi el  sacerdote  MIGUEL ÁNGEL,  dispuesto a cumplir  su entrega,  dispuesto a vivir la renuncia que había hecho al mundo para entregarse al servicio de los demás,  de inmediato se da cuenta  del grave problema por la que atravesaba la educación en los infantes, pues el número de  la población  escolar era muy grande para la escuela oficial que operaba en ese entonces era insuficiente, por muy eficientes que fueran los maestros los métodos utilizados por éstos no daban resultado por  que los grupos eran muy numerosos.  Además hacía falta incluir en la educación  de los niños  bases morales y religiosas que en las escuelas oficiales no podían impartir.
El padre Miguel no estaba conforme con el lugar donde estaba ubicada la escuela, el patio era muy pequeño y los niños no tenían donde jugar, por lo que se propone construir un nuevo local, consigue  que el presidente municipal C. Fructuoso Antillón  le ceda los terrenos que circundan  el templo de San Rafael Arcángel, para que una mañana  sin mas compañía que dos acólitos el padre Miguel bendice el terreno y coloca en el la primera piedra de lo que mas tarde se convirtiera  en el   nuevo plantel  de la Escuela.

En el ciclo escolar  1968-1969 llega una hermana religiosa de carácter altruista, recia y enérgica,  llamada Verónica  Faudua Gutiérrez,   ella se propone lograr  que a la escuela se le dé su lugar y que deje de ser objeto de humillaciones,  con la ayuda  del  52º  batallón de infantería  construye  una cancha  en donde los niños puedan practicar deporte, logrando así la integración de equipos deportivos para participar en los eventos que organiza año con año la 8va. zona escolar, también organiza una Banda.

 

un grupo de personas miembros de la sociedad de padres de Familia,  tramitan  la forma de que algún grupo de religiosas  se haga cargo de la escuela para mejor apoyo, no porque el personal sea deficiente, sino porque la escuela necesitaba  de apoyo moral y una guía espiritual, dado que los sacerdotes que estaban al mando de la parroquia no querían comprometerse con la escuela. Las señoras;  Matiana Gamboa de Morales,  Juanita Antillón de Chacón  y Estela Miramontes de Antillón, promueven  esta acción, poniéndose en contacto con la  reverendísima  Madre General de las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres, para exponerle el caso por el que atraviesa la escuela, consiguiendo la promesa de la Madre  que para el próximo año escolar enviaría un grupo de hermanas religiosas para que dirigieran la escuela, así en el año de 1978 llega la hermana Luisa Flores  con un grupo de religiosas para reconstruir y levantar lo que el paso del tiempo ha venido derrumbando. Ayudada por su voluntad de hierro y la Providencia Divina hace que todo resurja, el deporte, la banda de guerra, las clases de moral  y la escuela Miguel Ángel ha vuelto ha ser la misma, aumentando la fe de los padres de familia  y del alumnado.  Luego se unen a ella la hermana Guadalupe Tarango y  la hermana  Rosario Coello, ellas empiezan a buscar bienhechores para  conseguir  los recursos para remodelar la fachada de la escuela y acondicionar la casa de las religiosas ya que era muy pequeña y carecía de los principales servicios, logran dotar a la escuela de aleros para la sombra y para los niños un área de descanso en la hora de recreo, en la casa se construyen  celdas, comedor y cuartos de estudio, todo eso gracias a los bienhechores que la comunidad tiene dentro y fuera del país  y también con la ayuda de los padres de familia que tienen un espíritu muy grande y una fe inquebrantable. Ofrecen su mano de obra cada que es necesario, las hermanas  incitan a los maestros  para que se preparen profesionalmente, que se actualicen en la reforma educativa y que adquieran los sistemas modernos que ha implantado la Secretaría de Educación  Publica  y así   se logra que tres de las maestras que laboran  en la escuela obtengan su título de maestras normalistas.

En otro aspecto el deporte siguió  desarrollándose y por cinco años consecutivos  se ha logrado que el equipo de la escuela sea campeón de la zona escolar en los encuentro regionales  y estatales, estos equipos deportivos se forman con alumnos con calificaciones sobresalientes en el grado que cursan.

Así es como las religiosas  han sabido  sacar adelante el nombre de la escuela Miguel Ángel, no solo a nivel zona, sino  porque no decirlo en el ámbito  estatal, porque  han sabido hacer conciencia  en las personas  que participan dentro de la escuela  así como en toda la comunidad,  de que al  nombrar  la Escuela Miguel Ángel  no tendrá que bajar la  vista ni inclinar la cabeza  ante nadie, ya que siempre se ha manejado con lealtad y honradez.

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